Lizeth Arauz Velasco es una artista visual que se formó dentro del fotoperiodismo, primero en el diario El Sur en Guerrero y como colaboradora del periódico El País. De la mano de sus maestros: Víctor Monroy y Elsa Medina descubrió su pasión por la imagen, inquietud que ya la acompañaba desde su época como estudiante de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.

Poco después se sumó a las filas del periódico El Financiero y es en la sección de Cultura, dirigida por Víctor Roura, que comenzó su camino por las publicaciones de la capital del país. Sin embargo, su ingreso a Milenio marcó un parteaguas en la carrera de la fotógrafa, gracias a que el diario tenía como política darle un espacio central a los fotógrafos que trabajan en dicha casa editorial.

En las páginas de Milenio, Lizeth Arauz comenzó a publicar sus primeros fotoreportajes, algo inédito para la época, en la que se acostumbraba que las imágenes simplemente acompañaran los textos de los reporteros.

“Fui parte de esa generación de fotógrafos que se ganó a pulso el respeto de nuestros compañeros reporteros y de los directivos de los medios de comunicación. En Milenio tuvimos la oportunidad de generar nuestros propios temas y no ser simplemente comparsa del trabajo de la gente que escribía.

También logramos la homologación de los salarios, no era posible que nuestro ingreso estuviera por debajo de lo que percibían los reporteros. Nosotros, al igual que ellos, realizábamos una labor muy profesional que merecía ser recompensada”.

Durante esta etapa de su carrera le tocó vivir la transición hacia la fotografía digital, lo que significó un enorme desafío: “En el periódico nos proporcionaron unas cámaras que, para la época, resultaban muy modernas. Nos dieron una breve capacitación, sin embargo, en la práctica todo fue acierto y error. Al final la cámara es simplemente un instrumento de trabajo, lo más importante es qué quieres decir y cómo lo deseas hacer”.

A través del ensayo fotográfico “Mirar hacia arriba” la artista busca compartir con todo el público universitario una muestra de su trabajo y regresarle a nuestra Máxima Casa de Estudios un poco de lo que le ha dado en el plano personal y profesional. “Me honra mucho que los jóvenes puedan conocer este proyecto. Se trata de una serie que nos invita a la reflexión, al respeto de lo diverso y a un mundo donde quepamos todos”.

Actualmente Lizeth Arauz está dedicada a la fotografía publicitaria y a la impartición de talleres con lo que busca enriquecer la cultura visual de sus alumnos. También trabaja en la serie denominada: “Amor sin etiquetas, el nuevo álbum de familia” que tiene por objeto retratar a las familias no convencionales.

“Mirar hacia arriba”

Quizá podríamos darnos cuenta de que hay espacio para todos y que nadie tiene más derecho de ciudadanía que los demás”. Ryszard Kapuscinski.

Yoyita y Yoyito son un matrimonio de enanos acondroplásicos.

La acondroplasia es un trastorno genético del crecimiento óseo que es evidente desde el nacimiento. Se presenta en uno de cada 20.000 bebés y ocurre en todas las razas y en ambos sexos. Los niños con acondroplasia tienen un torso relativamente normal y piernas y brazos cortos.

Mascarita sagrada es el sobrenombre de Gerzon. Es gladiador de lucha libre. Tiene 30 años y sufre de enanismo hipofisiario. Morfologicamente la cabeza, tronco y extremidades son uniformemente pequeñas; es el enanismo estético. Él no se enteró de su estado hasta cumplir los 8 años, cuando un día simplemente no creció más.

Estrellita es boliviana. Trabaja para el circo local de su natal Santa Cruz. Es madre soltera de 3 hijas. Sufre acondroplasia.

Mirar hacia arriba es una serie de imágenes que interpreta la relación de este grupo de hombres y mujeres enanos con el espacio. No es lo mismo mirar hacia arriba que hacia abajo. Ser diferente determina la relación con el entorno y la manera de concebirlo. Representa la lucha constante por obtener un espacio, un lugar.

La condición de las personas con discapacidad siempre los pondrá en situaciones de desventaja ante el resto de la gente. En un mundo en el que los conceptos justicia y igualdad van perteneciendo de manera irreversible a nuestro vocabulario del olvido, parece importante que la fotografía documental con compromiso social realice el acercamiento a los temas importantes como lo es el respeto a la diferencia.

La importancia de este trabajo es aportar el sentido del otro, entender el valor y la relación del espacio y de identidades diferentes, con la esencia del reconocimiento a los logros de adaptación que realizan los enanos en un entorno organizado y pensado para personas de estatura alta.

La relación que la gente ha tenido con el enano, con la gente pequeña, no es fruto de la crueldad, sino de la ignorancia. Para que el prejuicio social que existe en contra de esta población termine es importante dar a conocer la realidad en la que viven. La percepción que tenemos del mundo cambia de acuerdo a los ojos con los que miramos.

Lizeth Arauz Velasco
Fotógrafa documental mexicana

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