Creo en el amor, en la libertad, en las tormentas eléctricas que aclaran el cielo y en las imágenes de los poemas que aún no he escrito.

Majo Martínez

Majo Martínez (Ciudad de México, 1988) es una artista visual que inició su carrera dentro del fotoperiodismo en la agencia Cuartoscuro en la que permaneció por cuatros años. También formó parte del staff de fotógrafos de la revista Playboy, en su edición para México. Ha sido fotógrafa freelance, documentalista y productora de contenidos para la difusión de la fotografía en nuestro país.

Es egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, con especialización en Periodismo y Fotografía. En 2017 cursó el diplomado en Fotografía Contemporánea por la Antigua Academia de San Carlos. Fue becaria del Programa de Fotografía Documental en el Centro de las Artes de San Agustín de la ciudad de Oaxaca. Actualmente forma parte del Proyecto Imaginario Latinoamérica en el que ha encontrado un espacio fértil para desarrollar su actividad como creadora.

Entre los temas recurrentes en su carrera destacan los que están relacionados con la ceguera, la sexualidad femenina, la conexión humana y la perspectiva de género.

La fotografía me brinda la oportunidad de conocer y transmitir diversas realidades. Pienso que en cada imagen existe poesía y ritmo. Estoy convencida que toda fotografía de corte artístico se puede decodificar a su mínima expresión y que cada uno de sus símbolos tienen un significado que el espectador debe descubrir.

En el caso del fotoperiodismo esto no sucede, debido a que toda imagen responde de golpe a las preguntas que todo reportero se plantea en la nota informativa: el quién, el cómo y el dónde”.

“La casa ajena”

“La Casa Ajena” es un proyecto que, de acuerdo con la artista, surge de manera natural con la pandemia y el aislamiento. Pero sobre todo de la necesidad de mostrar cómo se rasgó el tejido social. Majo Martínez refiere que al inicio intentó documentar en las calles este fenómeno. Sin embargo, llegó el punto en el que ella también tuvo que recluirse en su domicilio.

“Me percaté que pasaba muchas noches observando desde mi recámara la casa del vecino hasta sentir que me hablaba. No es que aquella vivienda me quisiera contar algo. Se trataba de un espejo que mostraba todo lo que me estaba sucediendo. Ya no hablaba de la casa del vecino, sino de mi realidad”.

Con este proyecto que, aún está inconcluso, la artista busca echar un vistazo al inconsciente, al descubrir todo ese cúmulo de sentimientos que vamos construyendo y proyectando. “La casa ajena” trata de mostrar quiénes somos y por qué actuamos de cierta forma ante situaciones adversas.

“Este ejercicio visual es producto de mis noches de insomnio, soy una persona que duerme poco. Es una mirada a nuestra soledad e incertidumbre ante lo desconocido, donde todas las rutinas se cayeron. Al final te conviertes en lo que ves a través de tu ventana, vivimos en una proyección constante de realidades. Al estilo del mito de la caverna de Platón donde la sombras que vemos en la pared componen aquello que consideramos real”.

La serie está conformada por fotografías tomadas desde un celular y una cámara profesional, teniendo como sello la subexposición de las imágenes que, a manera de metáfora, muestran las zonas luminosas y oscuras que convergen en el ser humano. En síntesis, una exploración de la idea de lo ajeno a través de nuestra relación con los espacios que habitamos.

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